Se identifican aspectos como: sus intereses, las necesidades que tienen, en qué canales se encuentran, los contenidos que consumen o las inquietudes que experimentan. El análisis de estas cuestiones, unido a otros criterios de segmentación como: los datos sociodemográficos, el comportamiento en el ámbito online, el hábito de compra o los objetivos personales, conformarán el perfil de lo que se puede llamar el «cliente estándar o ideal» de la empresa. No tiene por que existir solo un perfil, ya que las motivaciones o intereses de los clientes reales de una compañía pueden ser diferentes a pesar de que tengan el mismo fin: la compra del producto o servicio.

Este cambio es consistente con lo que Google quiere de los administradores de sitios web: menos linkbuilding y más calidad, y toma en cuenta el factor de interacción de las personas con el contenido propio de cada página. Dentro de estos factores destacan: el tiempo de permanencia en el sitio web, el porcentaje de rebote, los comentarios que se realizan en la página, y las veces que se comparten en las redes sociales. Cabe mencionar las herramientas proporcionadas por Google y Bing, etc. como Herramientas de Webmaster de Google y Google Analytics (gratuita y de pago).
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